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Semillas para una escuela

Daniel Marrero
LatiCe

Grupo Ecologistas de Jaureguiberry

Uruguay. Invitados por Grupo Ecologistas de Jaureguiberry visitamos la recién inaugurada primera escuela ecológica sustentable, de Jaureguiberry, Canelones. Es éste un emprendimiento sin fines de lucro que lleva adelante la ONG TAGNA, integrada por jóvenes uruguayos.

En febrero próximo pasado pudimos ver a cientos de voluntarios llegados de varias partes del mundo para llevar a cabo esta hermosa obra que, aparte de madera y cemento, se sustenta en cientos de neumáticos (cada uno pesa 50 kg luego de ser compactados con arena) y miles de latas y botellas de plástico, aportadas por todo el vecindario.

No todo fueron rosas, hubo cuatro años de idas y venidas con la burocracia de primaria quiénes tomaron todos los recaudos del caso, según nos cuentan los miembros de la ONG TAGNA que fue la que trajo esta idea a la comunidad de Jaureguiberry. Este proyecto, como todo proyecto nuevo llevado adelante por gente joven, levantó suspicacias en el entorno. ¿De dónde salieron estos locos? ¿Quiénes son? ¿Quién los conoce? No fue tampoco fácil llevar adelante la negociación en Primaria, organismo que regula todos los trámites para llevar a cabo este tipo de emprendimientos y que, a su vez, es beneficiada con el edificio de 270 metros cuadrados de construcción en óptimas condiciones de funcionamiento. Toda la utopía de éste tipo de construcciones comenzó con Michael Reynols, un arquitecto norteamericano que dirige Earthship, una empresa especializada en este tipo de construcciones autosustentables.

A comienzos de marzo empezaron las clases y la pequeña escuela rural de Jaureguiberry se convirtió, de la noche a la mañana, en la primera escuela ecológica no sólo de Uruguay, sino también de América Latina. Se utilizan energías renovables y el agua de lluvia recibe tratamiento para que tenga diversos usos: se la filtra para que sea potable, se la utiliza para lavarse las manos, para los baños y para regar las plantas. Se recicla el agua con la ayuda de microrganismo para que vuelva limpia a la tierra, se riegan las plantas del vivero y se utiliza en la escuela, adonde asisten 100 niños y maestras.

El edificio de la escuela permite la entrada de aire del exterior, que circula por el establecimiento por lo que no se necesita utilizar calefacción en invierno. Los paneles solares ubicados al frente del edificio producen la energía necesaria para el funcionamiento de la escuela.

Llegamos hasta el predio con semillas ecológicas. Semillas que contrariamente a las híbridas se pueden reproducir año a año, y que constituirán la base del futuro banco de semillas la escuela. Por más que la obra sea emblemática para Uruguay y América Latina tendrá que recorrer un camino de sustentabilidad. Los pilares principales son la organización de padres así como el necesario empoderamiento de todo el barrio. Las organizaciones barriales brindaron su apoyo desde el comienzo del proyecto. La esperanza por parte de los organizadores del proyecto es que las autoridades de ANEP y Primaria vean efectivamente que el modelo se puede llevar adelante en otros puntos del país, contribuyendo de ésta forma a que otros actores también se animen a utilizar esta técnica tan novedosa.

A sólo un mes del comienzo de las clases los niños aprenden y juegan, los docentes trabajan en un local que reúne todas las condiciones para realizar un excelente trabajo. Quedamos con los organizadores de este proyecto que son los padres, vecinos y activistas y, a partir de este artículo de presentación, esperamos que ellos mismos nos mantengan informados sobre la marcha del proyecto. Nos han pedido que iniciemos en Suecia los contactos pertinentes para que alguna escuela apadrine este emprendimiento, posibilitando así un intercambio futuro.

Jaureguiberry ha cumplido el viejo sueño de su población de tener una escuela mejor. Socialmente también existe una pequeña revolución ya que al construirse la escuela muchos padres se han mudado para la zona y han inscripto a sus hijos en esta escuela. Nos vamos felices del encuentro pensando que los niños tendrán la educación que se merecen, en un ambiente de trabajo envidiable para muchos docentes de nuestro país. Agradecemos la atención con que fuimos recibidos por la Sra. Directora, Alicia Álvarez, los docentes y los padres. Y, también, agradecemos a TAGNA la ONG que comenzó el proyecto, a Franchesco, Joaquín y a Miguel de Bentancourt de Grupo Ecologistas de Jaureguiberry quienes nos brindaron esta hermosa posibilidad de construir un nuevo puente solidario entre Suecia y Uruguay.



Publicado: abril 2016

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