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Niños indígenas = Niños discriminados

Por María Victoria Eraso
(Rosario, Argentina)

Desde hace más de cuarenta años, miles de indígenas dejaron su lugar de origen, para instalarse en zonas marginales de Rosario, Argentina, confiando en la promesa de progreso.

Desde entonces, y aún hoy, muchos son los rosarinos que desean que esos asentamientos desaparezcan y que sus ocupantes se vuelvan a sus lugares de procedencia. A veces parece que la presencia indígena provoca una neurosis colectiva.

Lo cierto es que Rosario tiene a la fecha, más de 24.000 indígenas, 5.000 de los cuáles son niños, que están cansados de ver nuestras espaldas, y desean que empecemos a mirarlos a la cara. Necesitan ser asistidos.

Creo que es necesaria una apertura hacia ellos, que debe empezar en nuestro corazón.

Propongo cancelar el paradigma conservador y pasar a un nuevo "paradigma transformador". Nuestra sociedad funcionando como grupo. Hay una mirada discriminatoria hacia los niños (jóvenes, adultos y ancianos) de condición humilde, mal vestidos, que aumenta cuando éstos son indígenas.

Nuestra sociedad tiene una mente colonizada, una fuerte opresión cultural, un colonialismo interno, que influye en todos los sectores, incluidos los dirigentes que lo evidencian a través de formas políticas, económicas, sociales, porque los educaron con esa mentalidad.

Los indígenas son vistos como ciudadanos de segunda clase, o de cuarta; para algunos directamente "no existen", son invisibles.

Los niños indígenas cargan el dolor de sus mayores, sus familiares, de todo lo que significa el desarraigo, buscando mejores condiciones de vida; llegaron a un estado de marginación, angustia, por la miseria, la falta de oportunidad, el desprecio, tras dejar en el camino su tierra, parte de sus hábitos y costumbres.

Discriminados por los rosarinos (y los argentinos en general), que ven en esta movilización de "los indios" una peligrosa invasión. Existe una deuda histórica que el Estado tiene hacia las Comunidades Indígenas, que aún nadie trata de saldar, de repara las injusticias cometidas, de reconocer los derechos que les fueron negados desde hace más de cinco siglos. ¿Cuánto más debe pasar para saldarla?

Propongo la creación de una ciudadanía auténtica, como tarea de renovación profunda de la Democracia, según principios y pautas interculturales.

Una de las palabras clave es Respeto, iguales oportunidades sociales buscando construir relaciones basadas en el diálogo y la justicia entre los distintos actores sociales, teniendo como desafío la convivencia de los rosarinos con las Comunidades Indígenas; esa conducta servirá de ejemplo para otras ciudades argentinas.

Para muchos, nuestro país comenzó a partir de la llegada de los inmigrantes europeos a nuestro suelo, siempre con una mirada al exterior no al interior, Europa... Estados Unidos.

Los indígenas:

  • Fueron separados espacialmente de los otros, en grupos reservados, como una especie de ghetto
  • Tuvieron restricciones de acceso a escuelas, empleos.
  • Tratados en forma diferente por la justicia y la policía.
  • No atendidos y discriminados en los centros de salud.

Los 5.000 niños indígenas asentados en Rosario, crecen con una nube negra que oscurece el cielo de sus corazones; amargados porque la sociedad los presiona para que sientan que no son nadie, para que sientan vergüenza porque son oscuritos, y así son víctimas de un sistema perverso. Desilusionados, sin motivación, estos niños excluidos sufren: Violencia, abuso, enfermedades, falta de atención sanitaria, estrés, drogadicción, discriminación, manipulación, falta de contención familiar, falta de circuito educativo, persecución, agonía psicológica, miedo, sufrimiento, prejuicio; o sea, se encuentran en una extrema vulnerabilidad social.

La mirada que nuestra sociedad tiene hacia los indígenas es la de carencia. Indígena, para la sociedad, equivale a ser: Pobre, atrasado, ineficiente, salvaje, bruto, sucio, torpe, retrógrado, primitivo, vago, lerdo, obstruccionista de la modernidad.

Marcela López y Aldo Sánchez lo expresan de esta manera: "Para que el viento difunda mi raza, y para que la tierra reproduzca mi cultura, no me muestres tu desprecio, sólo dame de tu mano ternura y construyamos un mundo mejor"

"Un prurito de ser nación exclusivamente blanca, eliminó a los indios hasta de los censos", afirmó Ricardo Rojas, hacia 1940. Se los discrimina por ser pobres y diferentes, pero casi la mayoría desconoce la potencialidad y riqueza de los indígenas.

Tenemos un vacío y debilidad de información fiel sobre los indígenas asentados en nuestra ciudad y en el país.

Es necesario conocer ¿Quiénes son, cuántos son, qué hacen, cómo viven en nuestra sociedad, cómo vivirán frente al futuro, respecto al tema de la multiplicación de personas?

Esa información facilitará su conocimiento y acabará con la discriminación e indiferencia, reflejadas en las estimaciones oficiales de población. Al reconocer la presencia indígena, se producirá una apertura al desarrollo integral, el combate a la pobreza, el refuerzo a la Democracia, la defensa de los Derechos Humanos, y la creatividad cultural.

Resumiendo, se trata de tejer puentes de entendimiento entre las Comunidades Indígenas y nuestra Comunidad Occidental. Si bien son los más pobres de los pobres, hoy tienen líderes que los representan, que expresan sus voces, y lo hacen muy bien. Conozco varios de ellos.

Para todos estos indígenas, acercarse a "la Civilización" les significó desempleo, alcoholismo, drogadicción...

"Se empieza a entender que la desigualdad no sólo debe combatirse para hacerles un favor a los pobres, sino para hacer más eficientes y competitivas las economías de cada país y región". Kliksberg, Bernardo,"Rosario Express", Mayo 07, Pág.75.

En este tiempo tenemos la oportunidad de sanar una "herida social", a través del reconocimiento y revalorización de la vida humana, la familia, para que cada niño indígena sepa y comparta desde donde viene, y enriquecer lo que somos todos: argentinos; la Patria es una.

Hay que descubrir a los niños indígenas como personas humanas, creadas a imagen y semejanza de Dios.



Publicado: septiembre 2008

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