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Relato sobre El Salvador a través de sus mujeres (Tercera Parte)

Liinu Diaz Rämö

Margarita Jacobo ha tenido una vida dura y agotadora. Vivió exiliada en Honduras por nuevo años y perdió 4 de sus 13 hijos. Hoy vive en La Canoa y cuida el hogar mientras su nieto Víctor estudia el octavo grado.

Margarita Jacobo es originaria de Morazán en el noreste de El Salvador. Allí vivía en su terreno propio con su marido y sus hijos hasta el comienzo de la Guerra Civil. De sus trece hijos cuatro entraron a la guerrilla y ella huyó a Honduras junto con la gran parte de la población de Morazán. El tiempo en el refugio lo describe como duro, pero también como un tiempo de solidaridad.

- En el refugio no nos dejaban salir, estábamos encerrados todos los días. Los pocos hombres que había buscaban leña y sembraban hortaliza. Nosotras las mujeres hacíamos comida en grupos y nos ayudábamos una a otra, dice Margarita recordándose de aquellos tiempos.

Cuando Margarita volvió a Morazán después de la guerra las cosas habían cambiado bastante. Los hijos que se habían unido a los combatientes guerrilleros habían caído y la pobreza en la región era muy evidente. Cuando se enteró de que los exiliados estaban tomando tierra en Usulután ella decidió mudarse a La Canoa.

- Desgraciadamente llegamos demasiado tarde. La tierra ya había sido dividida y no nos quedó nada. El dinero que obtuvimos al vender nuestro pedazo en Morazán lo usamos para comprar una nueva parcela aquí. No nos quedó suficiente para construir una casa verdadera, cuenta Margarita.

La casa en la que vive Margarita y su nieto Víctor fue construida en el 2002 por la organización CHF Internacional, la quién ha ayudado a varias familias en el sector. Hasta entonces vivían en una champa.

- Estamos muy agradecidos de que tantos nos hayan ayudado, dicen Margarita y Víctor en un coro.

Cuando ANADES llegó al pueblo, Margarita tenía una gran necesidad de alimentación para ella y su nieto. Con la ayuda del Proyecto Solidaridad Familiar ella ha podido comprar vacas, que con el tiempo han tenido terneras. Hoy ya han llegado a la tercera generación de vacas.

- Antes uno se moría por ser pobre. Yo me siento más tranquila y segura ahora. No tenemos mucho pero por lo menos siempre tenemos comida, nos ha favorecido mucho tener animales. Si vendo una vaca tengo dinero para comprar maíz, otros alimentos y abono, explica Margarita.

César Gómez revela por qué Margarita fue elegida para participar en el Proyecto:

- Margarita cuida a su nieto y los estudios de él han sido importantes para nosotros en ANADES. Parte del apoyo que le damos a Margarita va directamente a los estudios de Víctor, en forma de uniformes, útiles y gastos escolares. Esperamos poder seguir apoyándolo también en el futuro.

También Margarita piensa que es importante que Víctor estudie. Ella espera que él aprenda mucho en la escuela y que algún día tenga una profesión significativa, como por ejemplo profesor. A Víctor lo ha cuidado desde que él tenía diez meses.

- Mi abuela es una persona muy amorosa, tiene mucho amor. A ella le encanta dar amor a los otros, dice Víctor y sonríe avergonzado.

Él sueña con seguir estudiando y quisiera ser doctor para poder ayudar a los otros.

- Espero que sea posible. Voy a buscar becas pero nunca se sabe sobre el futuro. Espero que por lo menos vayamos progresando del apoyo que hemos recibido y que ésta ayuda nos permita ser sostenibles, dice Víctor con una sonrisa.

Publicado: junio 2010

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