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Apuntar a derrotar a Macri en el 2019 es ser cómplice del gobierno en las penurias que provoca

Gustavo Robles
Red Latina sin fronteras

En este país gobernado por un delincuente probado, como puede verse, ser joven y pobre es delito. Tanto como ser trabajador, luchador político o social, jubilado, estudiante, docente, campesino, originario.

Razones para no esperar


Argentina Macri

La actual crisis político-económico-social que sufren los habitantes del suelo argentino, que derivó en un pedido de auxilio nada menos que al FMI por parte del gobierno cipayo y anti obrero de la Alianza Cambiemos (PRO-CC-UCR), no es obra de equivocaciones o incapacidades por parte del oficialismo, sino consecuencia de políticas aplicadas conscientemente para estructurar una sociedad a la medida de los intereses del poder económico.

(I) Tragedias con nombre y apellido

Valentino tenía 5 años. Vivió su corta vida en un barrio populoso de Lomas de Zamora, parte del Conurbano bonaerense sur. Un accidente que provocó que un vidrio se le clavara en el corazón y le causó parálisis cerebral, lo había hecho dependiente de una máquina para sobrevivir. Esa máquina funcionaba a electricidad. O sea, era electro dependiente. Los padres, humildes miembros de la clase trabajadora argentina, recibieron una factura de luz por 60 mil pesos, consecuencia de las políticas oficialistas. Nunca pudieron pagarla. La empresa, Edesur, criminalmente, les cortó el servicio por falta de pago. Valentino murió. Ningún responsable está preso ni mucho menos procesado.

Esa historia, esa vida, esa muerte, ese oprobio, esa tremenda injusticia, define la época marcada por el gobierno del ingeniero Mauricio Macri, nieto de la Mafia calabresa, hijo de un corrupto que se hizo rico con obra pública negociada con corruptos gobiernos militares y de una miembro de la asesina oligarquía argentina; que estatizó sus deudas privadas para que los pagáramos todos los habitantes de este sufrido pueblo; que fue condenado por contrabando de autopartes, que robó el canon que debía pagarle al Estado por la concesión del Correo, que fugó las divisas que hurtó del país para depositarlas en cuentas off shore que nunca declaró, y que sigue enriqueciéndose, él y su familia, con las políticas anti obreras y antipopulares que estableció desde su llegada a la presidencia en diciembre de 2015.

Pero por supuesto, no es la única historia. Hay más, que confirman la regla.

Santiago Maldonado fue asesinado por las fuerzas represivas manejadas por la impresentable Patricia Bullrich. Murió ahogado según dicen, pero no se tiró a nadar al río Chubut por gusto: fue empujado a las heladas aguas, como mínimo, por un operativo ilegal de la Gendarmería, cuando tomó parte en una acción de protesta por el saqueo de las tierras al que es sometido el pueblo mapuche. Por intentar hacer justicia, Santiago pagó con su vida, cobrada por quienes les guardan las propiedades mal habidas y los privilegios a empresas y terratenientes. Mientras tanto, sus asesinos, materiales e ideológicos, gozan de su impunidad.

Rafael Nahuel era un joven mapuche. Tenía 22 años y los que lo conocieron supieron de su bondad. Participó de una protesta por el saqueo de tierras por parte del Estado, corporaciones y terratenientes en la zona del lago Mascardi, y fue asesinado por un tiro por la espalda en una emboscada realizada por el grupo Albatros de la Prefectura. Su asesino, el cabo primero Francisco Javier Pintos, también goza de su libertad y su impunidad.

Facundo Burgos era un pibito tucumano de apenas 11 años. Su crimen fue andar en moto como acompañante de un amigo. Fue asesinado, baleado por la espalda por la policía tucumana. Los policías responsables del asesinato están en libertad.

Pablo Kuloc era un joven de 18 años que sí, se había dedicado a la delincuencia. Pero que en cualquier país civilizado hubiese merecido ser juzgado por su conducta por el poder judicial. En la Argentina de Macri, por el contrario, fue merecedor de un tiro por la espalda por un oscuro policía que fue recibido, respaldado y elogiado por el presidente y le dio nombre a la doctrina fascista del primer mandatario y sus acólitos: Chocobar.

Esteban Rossano, un pibe de 19 años, pasó 42 días detenido desde el 14 de diciembre de 2017, acusado de atacar a las fuerzas represivas en una marcha de la que no participó, hasta que finalmente el juez Bonadío, el mismo que dictó su prisión preventiva, lo sobreseyó. Gendarmes le plantaron piedras en su mochila. Ninguno está siendo investigado.

Eso es el gobierno del mafioso Mauricio Macri.

En este país gobernado por un delincuente probado, como puede verse, ser joven y pobre es delito. Tanto como ser trabajador, luchador político o social, jubilado, estudiante, docente, campesino, originario.

Y protestar ante las injusticias hace a una persona merecedor de las peores condenas.

¿Esperar al 2019 ante el fascismo?

No parece ser lo más sensato.

(II) Algunas cifras

La desastrosa realidad que sufrimos en estos tiempos no es obra de la casualidad, de la (mala) suerte o de que "pasaron cosas": tiene todo que ver con las políticas implementadas y los objetivos del oficialismo. Sólo basta repasar algunas estadísticas surgidas desde la asunción de la Alianza Cambiemos (PRO-CC-UCR) para graficar en números la angustia de millones.
– La inflación sumó un 65% en los dos primeros años (40% en 2016, 25% en 2017). Para este año se estima en alrededor del 30%, por lo que en 3 años superará el 100%. El inefable Mauricio prometió en campaña que "la inflación no iba a ser problema en su gobierno, porque sólo generan inflación los gobiernos que no saben gobernar". Él, como se ve, sí sabe lo que hace.
– El dólar aumentó un 300% -de $9,50 a 28- (Cotización al momento de redactar esta nota: 17-7-2018), lo que es lo mismo que decir que el peso se devaluó en esa proporción.
– Hasta abril del 2018 la deuda total adquirida por el macrismo era de u$d142.948 (118.071 del tesoro nacional, el resto de provincias y privados). Luego del acuerdo con el FMI, esa cifra se incrementó en u$d50.000 millones, por lo que el total del periodo llega casi a los u$d 200.000 millones. Todo un récord: en dos años y medio, igualó a todos los gobiernos juntos desde el 83 hasta la actualidad (35 años).
– También hasta abril de 2018, la fuga total de capitales en el periodo macrista sumaba la friolera de u$d 88.084 millones. Sólo entre abril y junio el Banco Central dilapidó u$d 12.000 millones para intentar parar la corrida cambiaria, llevando las tasas de interés de referencia a más del 40%, una cifra que impide cualquier desarrollo productivo en cualquier país del mundo.
– Sólo en los bonos llamados Lebacs, el gobierno comprometió al Tesoro Nacional con una inmensa deuda a pagar mensualmente para financiarse. Tras el acuerdo y el despido de Sturzzenegger, el FMI ordenó desarmar esa estrategia con plazo perentorio en 2021. El gobierno comenzó a canjearlos por nuevos bonos con tasas que muchas veces superaron el 50%. En el último vencimiento, del 13 de julio, se renovó el 75% de la deuda que vencía ese día a tasas del 47%. Aún quedan por pagar $825.000 millones que vencen en los próximos meses. Cabe destacar que los nuevos bonos de reemplazo son nueva deuda adquirida por el Estado argentino.
– El boleto mínimo de colectivo a fin de 2015 era de $3. Hoy es de $10. Un aumento del 233%
– El boleto de tren aumentó en 2 años y medio, según la línea, entre 225 y 238%
– El subte, 178%
– El gas, en el área metropolitana (CABA-Conurbano) aumentó alrededor del 1000%
– La electricidad, en la misma región, un 1600%
– El agua, alrededor de un 500%
– El salario promedio en dólares pasó de 589 a 384, una caída del 35%
– La jubilación mínima en dólares era de 455 en 2015; hoy es de 289
– Teniendo en cuenta las mentiras de los gobiernos de turno, la desocupación en 2015 era del 6%. Hoy es de 9%. Lo cierto es que muy lejos de generar empleo, la administración macrista destruyó puestos de trabajo.
– La canasta básica en mayo fue de $18.800, cifra que necesita una familia tipo para no ser pobre.
– El salario promedio en Argentina es de $16.824 según el Indec, $2.000 por debajo de la línea de pobreza.
– Según el Indec, el 70% de los asalariados gana menos de $17.417
– La jubilación mínima es de $8.096, más de $10.000 por debajo de la línea de pobreza.
– Siempre según el Indec, el 10% más pobre de la población se lleva el 1,2% de la masa salarial, mientras el 10% más rico se queda con el 31,4%
– Según el último informe del Observatorio Social de la UCA, el 62,5% de los niños son pobres en el país de Macri.

El acuerdo con el FMI no remediará el desquicio generado por la Alianza Cambiemos. Al contrario, profundizará las penurias de los trabajadores y el pueblo. Por eso hay que repudiarlo, dejar bien en claro que la mayoría absoluta del pueblo lo rechaza de plano y que no se cumplirá con el compromiso adquirido por el gobierno macrista.

Es por eso que, otra vez, no parece sensato esperar al 2019.

(III) Economía de clase

En medio de ese escenario apocalíptico para las masas asalariadas y marginadas que demuestran las cifras anteriores (consecuencias), con una reducción salarial concreta del 35% en dólares y del 37% en las jubilaciones en la misma moneda, existen otras que demuestran el interés de clase de la troupe gobernante (causas y objetivos):
– Una de las primeras decisiones del gobierno que asumió en diciembre del 2015 fue quitar las retenciones a la producción agrícola (excepto a la soja, a la que van reduciéndole los gravámenes en forma gradual) y a la minería. También quitó algunos impuestos a las empresas. Eso, en aquél momento, desfinanció al Estado en más de $100 mil millones. Cuando el oficialismo se lamenta por el déficit fiscal, lo que intenta ocultar por todos los medios es que una de las causas de ello fueron estas decisiones.
– Una forma que encontró el oficialismo para tapar el agujero fiscal que había producido al quitar gravámenes, impuestos y retenciones a las corporaciones y la oligarquía, fue promulgar la nueva ley previsional que aprobó el 18 de diciembre del 2017 con la gran colaboración de casi toda la oposición parlamentaria (excepto la izquierda y el kirchnerismo), en medio de una batalla campal en la Plaza de los dos Congresos entre las fuerzas represivas de Macri y Bullrich y una impresionante movilización de más de medio millón de personas. Esa ley saqueó a nuestros viejos en más de $100 mil millones, algo parecido a lo que se le perdonó a los dueños del poder económico.
– La administración macrista decidió ir rebajando para hacerlo desaparecer en un futuro inmediato al impuesto a la riqueza por antonomasia: el impuesto a los bienes personales. Esto también desfinancia al Estado y acentuó el déficit.
– Los exportadores agrícolas pueden vender su producción sin tener obligación de liquidar en el país las divisas que cobran por las operaciones que realizan. Eso significa que además de no pagar retenciones, pueden dejar las divisas en el exterior. Eso también desfinancia al fisco.
– El gobierno le perdonó a las empresas de energía deudas con el Estado por u$d 19.000 millones, a pesar de los subsidios que recibieron por 12 años durante el periodo kirchnerista, y que guardaran esos recursos en sus cajas fuertes, en vez de invertir en las obras necesarias para mejorarle el servicio a los usuarios. Por el contrario, la administración del fugador de divisas off shore implementó una criminal política de suba de tarifas para tapar ese agujero provocado por los empresarios del sector.
– Los precios de la energía (petróleo, gas, generación eléctrica) se fijan arbitrariamente según el interés de las corporaciones y están dolarizados: se mueven al compás de la divisa norteamericana. Los salarios, mientras tanto, bajan por la escalera de la devaluación y por el techo a las paritarias.
– Los precios de los combustibles están liberados, por lo que el Estado no ejerce ninguna regulación. Desde el gobierno dijeron que "era posible que bajaran": por el contrario, no pararon de subir.
– La generadora eléctrica Central Puerto (la compañía de Nicolás "Nicky" Caputo, el mejor amigo de Macri) obtuvo ganancias por 1.060 millones de pesos, según informó en abril a la CNV.
– Otras compañías que pagaron dividendos fueron Transportadora de Gas del Norte (370 millones, según informó en abril); Distribuidora de Gas Cuyana (620 millones, en abril); Edesal Holding (136 millones, informó en octubre pasado, y otros 166 millones en 2016); y Transportadora de Gas del Sur (460 millones en 2016). La estatal YPF repartió 503 millones en 2015, 890 millones en 2016 y 715 millones el año pasado.
– Las tarifas de distribución y transporte de gas aumentaron 798 por ciento en pesos (570% en dólares) desde la asunción de Macri. Respecto de la generación y distribución y transporte de electricidad, las subas fueron de 450 por ciento (219% en dólares).
– En los últimos doce meses reportados, las empresas hicieron negocios millonarios: Camuzzi (452 millones), Gas Cuyana (588 millones), Gas Natural Ban (574 millones), Metrogas (787 millones), TGN (808 millones) y TGS (2797 millones). En el caso de las eléctricas, Edenor obtuvo 491 millones, Edesal 193 millones, Transener 2300 millones, Central Puerto 3728 millones, Central Costanera 369 millones y Pampa Energía 4716 millones.
– La cotización de sus acciones desde finales de 2015 se incrementó: Camuzzi (644%), Gas Cuyana (523%), Gas Natural Ban (189%), Metrogas (477%), TGN (378%), TGS (706%), Edenor (368%), Edesal (696%), Transener (525%), Central Puerto (197%), Central Costanera (177%) y Pampa Energía (297%).
– Los bancos, en los últimos 12 meses hasta junio de 2018, obtuvieron ganancias por $93.301 millones. En los dos años y medio de la era Macri, las utilidades totales de la actividad bancaria fueron de $133.392,56 millones.

Como se ve, en medio de la crisis, hay ganadores. "Casualmente", son los grandes capitalistas.

Es también por eso que no parece sensato esperar al 2019 para forzar un cambio de gobierno.

Razones para no esperar



Publicado: octubre 2018

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