Latice - Latinamérica en el Centro

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La revolución indígena con la cuerda al cuello

Klas Lundström
Editorial del jueves 18 september del 2008
http://tidningen-anti.se

Crisis diplomática, embajadores expulsados, violencia y estado de sitio. La "revolución indígena" se encuentra con la cuerda al cuello. Dos sectores poblacionales- uno pobre, el de la población indígena, y otro rico, el de los blancos- se resisten a hacer a un lado lo que consideran sus derechos. Y piden al mundo que los apoye en su lucha. Pero el mundo se mantiene extremadamente silencioso sobre el conflicto interno de Bolivia.

El 10 de agosto pudo toda Bolivia, con el énfasis en "toda", decir lo qué pensaba. Los referendos revocatorios, por medio de los cuales se decidiría si Evo Morales podría acabar su periodo presidencial o si era necesario llamar a elecciones adelantadas, fueron un choque fuerte para la minoría de clase alta y blanca del país ya que impidieron sus intentos elitistas de desestabilizar y provocar un golpe de estado. El resultado de estos referendos revocatorios fue también un claro mensaje para el resto del mundo. Los derechos de las mujeres, los grupos indígenas, los niños y otras minorías olvidadas por 500 años se han hecho presentes, si bien con retraso, pero para quedar. El proceso democrático de izquierda del país, llevado a cabo Morales, es una realidad, El referendo revocatorio fue una victoria para la democracia, no sólo a nivel regional o nacional, sino sobre todo global.

El 60 % de los 4 millones de habitantes que tienen derecho a voto apoyó al gobierno en estos referendos, lo que significa que Morales recibió un 7 % más de votos a su favor que cuando ganó las elecciones presidenciales de 2005 convirtiéndose en el primer "presidente indígena" del país. Como resultado de una campaña a largo plazo, lanzada a lo largo y ancho del país, se movilizaron grupos de la sociedad, ignorados hasta entonces, convencidos de que también ellos contaban cuando se trataba de derechos democráticos.

Aproximadamente el 90 % de la población son indígenas y muchos de estos, especialmente las mujeres, votaron por primera vez en el 2005. Fue una elección democrática y justa, que acabó en una histórica y dolorosa derrota para la minoría blanca. Se convirtieron en oposición y les tomó poco más de un año reaccionar y comenzar a oponerse a las reformas llevadas a cabo por Morales. La política de éste, las nacionalizaciones de las mayores fuentes de ingreso- el gas- y la carga tributaria para los grupos más adinerados, que gracias a una política colonial han evadido la responsabilidad social, son reformas que llegan a este país sudamericano, con un alto índice de pobreza, con siglos de retraso. El respaldo popular obtenido por Morales en el referendo revocatorio fue un gesto grandioso, una mano extendida a la oposición y una prueba de que, a veces, la paz y la estabilidad pueden tener prioridad ante las mezquindades del poder.

El proceso llevado a cabo por Morales puede describirse como antirracista y su política como impulsada por los estratos más bajos de la sociedad, los niños de la calle y otras minorías sociales y económicas. Bolivia tiene ante sí un largo camino hasta que llegar a convertirse en un país igualitario y justo, pero lo democrático está aquí, así como en otros países tercermundistas, en el mismo proceso de movilizar a los grupos sociales. Las reformas de Morales "amenazan" a Occidente porque las ganancias de las exportaciones de gas y de cacao no son ya tan baratas y porque los trabajadores gozan de acuerdos laborales y salarios más justos. Esto es algo que "amenaza" a la balanza del mercado, según los economistas occidentales, pero este desarrollo no amenaza ni la existencia ni el futuro de la población.

Si Occidente no ha condenado los intentos agresivos de la oposición de generar un golpe de estado y desestabilizar el país es por el color político de la oposición. Si se hubiera tratado de una oposición socialista y de un gobierno neoliberal seguramente la melodía hubiera sonado diferente, George W Bush hubiera hablado de "soberanía nacional" y Carl Bildt llevando la voz cantante de la UE hubiera condenado el intento de "desestabilizar un gobierno democrático". Pero no se oye nada. En silencio son muchos -UE, EE.UU. y los grandes empresarios-los que en el corredor del poder apoyan las expresiones violentas de las regiones rebeldes. En estos referendos revocatorios ganó la democracia y no una ilusión de ella. En la realidad es la violencia la que va ganando terreno.

El referendo revocatorio no trataba de reafirmar la confianza, sino de lograr la paz. Fue también una prueba de que el colonialismo blanco aún está vigente en Latinoamérica y de que son cada vez más quienes exigen el derecho a decidir sobre su vida y tener los derechos que hasta el siglo XXI no sabían que tenían. El desarrollo en Bolivia es serio, y lo que contribuye a que el conflicto no pueda resolverse en un futuro cercano no es el hecho de que las regiones ricas del país quieren la autonomía, sino más bien que la mayoría más pobre se niegue a perder la democracia que tiene a la vista.



Publicado: octubre 2008

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