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Un conflictuado patrimonio de la Humanidad

Un conflictuado patrimonio de la Humanidad

Turismo respetuoso en un "Patrimonio de la Humanidad"
Sixto Vazquez Zuleta

La Quebrada de Humahuaca ya era un atractivo turístico internacional, frecuentado por turistas nacionales e internacionales, estropeado por graffitis, algunos saqueos y depredaciones de la biodiversidad. Pero la declaración de Patrimonio hizo que se viera desbordada por más de 150.000 turistas al año, y que se dispararan los precios de inmuebles.

Un grupo denominado "de gestión", integrado por arquitectos, antropólogos, sin más cabeza visible que el Secretario de Cultura y Turismo de la Provincia y sin un Plan de Gestión, intenta poner un parche aquí, otro allá, sin un objetivo claro ni legislación ni medios específicos.

En este panorama, los inversores se encuentran en el paraíso. Atractivos turísticos de primer nivel, ausencia total de regulaciones, una población agropastoril que por primera vez conoce el neomercantilismo.

Humahuaca no quiere ser un segundo Shri Lanka y se encuentra entre dos fuegos. Por un lado está el sector turístico y un estado hambriento de divisas que gasta dinero en campañas turísticas, publicidad y work shops para atraer más y más turistas.

La mayoría de las agencias de viajes organizados se conforman con excursiones de un día a la Quebrada de Humahuaca, cuyas poblaciones: Volcán, Tumbaya, Purmamarca, Maimará, Tilcara, Huacalera, Tilcara, Uquía, Humahuaca, cada una con sus lugares turísticos, yacimientos arqueológicos, artesanías, costumbres y fiestas ven pasar fugazmente a los ómnibus cargados de turistas.

Acerca de patrimonios culturales

El patrimonio cultural tiene ese valor intrínseco de relacionar a los individuos con las ideas, alentar una mirada crítica, y posee un valor agregado de relacionar a los de una cultura con otra diferente a fin de convivir en armonía, en un mundo de productos culturales homogeneizados.

Aquí día tras día, grupos de visitantes se apresuran para ver los multicolores cerros de Purmamarca iluminados por el sol mañanero, un vistazo al Pucará de Tilcara, almuerzo en Humahuaca y después los autobuses repletos de turistas agotados vuelven, bien hacia el cercano S. S. de Jujuy, a la puerta del mundo aborigen, o para el más lejano Salta. Las empleadas de un hotel de la capital salteña, apenas ven a los huéspedes. Llegan al hotel al anochecer y se van temprano al día siguiente para no volver.

No parece que esto vaya a cambiar por el momento. Con la construcción de una moderna autopista interprovincial, el tiempo de viaje se acortará en casi una hora y la pretensión de que el turismo de masas pernocte en la región al menos una noche, se volverá más inalcanzable.

A los intereses de la industria turística se contraponen las voces conservacionistas de los arqueólogos, de los ecologistas y recientemente de las comunidades aborígenes. A ellas les molesta que los etnólogos, sociólogos, antropólogos, sólo quieran satisfacer su curiosidad científica, sin pensar en el desarrollo de toda la región. Así que proponen tratar cuidadosamente el patrimonio natural y cultural porque está habitado por una población en su mayor parte originaria.

En cuanto al turismo, las comunidades se lamentan de que las autoridades las consideren perros guardianes del Patrimonio y ser como animales de un zoológico donde el dinero de la entrada lo reciben otros. La población local quiere tomar parte en la conservación y en la apertura al turismo, pero también quiere participar de las ganancias que dejan los turistas, y que por lo menos una parte de los beneficios económicos del turismo ingresante quede para que las comunidades puedan mantener su herencia cultural.

www.toqo.com.ar


Publicado: agosto 2008

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