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Murales en carne viva

María Cruz Ciarniello
enREDando

Mural pintado en Humanidades y Artes
Mural pintado en Humanidades y Artes

Argentina. Junto al Bodegón Cultural Casa de Pocho, el Colectivo Arte por Libertad y el Frente Darío Santillán, el muralista mexicano Gustavo Chavez Pavón, dejó su huella en algunos muros de Rosario.

Artista con un gran compromiso social y político y muralista del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, Chavez Pavón dialogó con enREDando sobre las ciudades, los espacios grises, la denuncia que expresan los murales y la resistencia indigenista del zapatismo. Una charla que indaga en la resistencia humana a través de la pintura mural.

Gustavo Chavez Pavón se define como un aprendiz de la vida o un anartista. Yo le digo, en la entrevista, que es un reconocido muralista mexicano. Pero él insiste en que es un aprendiz del arte y que en este aprendizaje, se ha encontrado con la lucha que brota en defensa de los derechos esenciales del ser humano, "como es un buen salario, como es la libertad para gente que piensa diferente a los gobiernos, como es la justicia, como es poder tener un gobierno democrático" Gustavo estuvo en Rosario y dejó sus pinceladas en algunos muros de la ciudad.

Acompañado por el colectivo Arte por Libertad, por el bodegón Cultural Casa de Pocho y por militantes estudiantes de la facultad de Humanidades y Artes, Gustavo dejó su huella. Su ropa de fajina lo describe de cuerpo entero. Tiene unos pantalones ombú garabateado por infinidad de colores y pinceladas. Sus manos, también curtidas por la pintura. Guarda en uno de sus bolsillos, un puñado de pinceles de tamaños diferentes, listos para ponerse en acción.

En Ludueña, por ejemplo, Gustavo plasmó el color de su arte para recordar a Claudio Pocho Lepratti. En la Facultad de Humanidades y Artes, también amuralló una de las paredes con la imagen de una niña escondida detrás de un libro. Libertad y denuncia se mezclan con los pinceles y las pinturas. Y desde allí, le gritan al pueblo aquello que los gobiernos ocultan tras las cuadrículas impuestas de las grandes ciudades.

Algo de todo esto surge de la entrevista con el reconocido muralista mexicano Gustavo Chavez Pavón, un artista que ha sumado su compromiso político en la lucha zapatista, entre otras tantas que surgen en su camino por toda Latinoamérica. "El presidente que está en México, no es un presidente realmente. Se lo conoce como el pelele, un miembro del Partido de Acción Nacional, que es la reacción más fascista y más derechista que existe. Es un lamebotas del gobierno de Estados Unidos. Muchos presidentes han tomado esa posición, de entregarles nuestra soberanía, nuestras aguas, nuestras tierras, la fuerza de su gente."

De allí nace el compromiso social y político del artista. "Tratamos de denunciar en los muros porque hemos descubierto que los muros son un medio de comunicación".

Certero, preciso. Con fuerza, la definición de Gustavo Chavez Pavón es contundente. Los muros hablan, cada pared, cara mural, expresa un sentimiento y denuncia, al mismo tiempo, la violación a un derecho humano. Es la expresión de un pueblo silenciado por los gobiernos de turno o por el poder de los medios masivos de comunicación. "Los medios masivos de comunicación no denuncian y sirven en nuestro país para controlar y para orientar la opinión pública. Entonces, lo que hacemos nosotros es usar el muralismo como un elemento comunicativo y participar con ellos en nuestras luchas por democratizar nuestro país, por hacer que en nuestro país haya libertad y compartir con nuestros compañeros ese gusto de luchar por ser felices, por ser plenos".

Gustavo Chavez Pavón tiene una fuerte historia vinculada a los movimientos sociales y campesinos de su país. Con su arte, ha participado activamente de la lucha del movimiento zapatista de liberación. "Es un movimiento armado que está buscando lo mismo que nosotros. Somos muchos los artistas que trabajamos con la sociedad civil y concluimos con muchos grupos, como con los compañeros zapatistas, para tratar de reivindicar nuestro derecho a vivir en paz pero con dignidad, y el muralismo, en particular, me permite experimentar eso, experimentar la plenitud, mostrar en los muros lo que pienso, de alguna manera sensible, y compartirlo y me hace alimentarme de esa rabia, de esa dignidad, de esa sensibilidad, de esos sentimientos amorosos que quiere expresar mi gente, pero que no puede a veces porque el sistema es opresor, no permite el desarrollo humano, sino al contrario. Hay una tendencia a deshumanizarnos".

Aquí subraya la crítica a los modelos impuestos, la educación universitaria, los lineamientos urbanos, los recorridos definidos desde una lógica mercantilista y consumista. "Esta mas o menos diseñado el estudio y las dinámicas para que los estudiantes sean muy individualistas, para que de alguna manera estén en las aulas estudiando lo que significa el pueblo y de ahí tratando de ir remediando los males que solamente van a servir como parches para un sistema, pero no se discute la cuestión de la pobreza. Solamente se hacen parches y que al fin de cuentas solo sirve para que el sistema capitalista subsista."

Crítico con el capitalismo global, el muralista mexicano apuesta al arte como un arma potencial y peligrosa para generar grietas al sistema. Mientras el capitalismo deshumaniza, el arte y el cuerpo potencia la sensibilidad humana. Este parece ser el camino, dice Gustavo. El camino que a través de los murales, recoge gran parte del sentir de un pueblo oprimido. "Recogemos sus sentir y sus pensamientos y tratamos de plasmarlo. Eso de alguna manera es una suerte, y a veces es un peligro para el establishment. Porque los muros, al ser un medio no solo de expresión, sino también de comunicación, puede dejar esas huellas que denuncian ante el mundo hechos. Si se denuncia un amor, si se denuncia un suspiro, también se denuncia un hecho político concreto".

Chiapas: resistencia indígena del zapatismo

Le pregunto a Gustavo sobre el zapatismo. Es inevitable no mencionar esta intensa resistencia del movimiento mexicano. Intentar conocerla, desde la mirada de un artista que se vincula fuertemente con esta lucha. "El Movimiento Zapatista es un grupo armado que trabaja en la zona de Chiapas, principalmente, mucha de la gente que trabajamos alli somos invitados, no tenemos nexos con ellos, más que amistosos y la afinidad política, la afinidad por rescatar lo que es nuestro pasado y nuestro presente indígena también. De alguna manera, lo que ellos están haciendo es la continuidad de la resistencia. No nos asumimos como pueblos conquistados, sino como pueblos invadidos, y en ese sentido, estamos defendiendo nuestro derecho a resistir ante esa embestida que es la invasión de los españoles, la invasión de los yankis, la invasión de lo que no es propio, y que nos han querido que lo asumamos como algo impuesto a fuerza de sangre y muerte. Los compañeros zapatistas reaccionan ante eso, ellos no quieren ni la violencia ni quieren la separación del país, solamente están pidiendo ser integrados a la sociedad mexicana, porque ser indios en México es lo más bajo que te puede pasar en el estrato social."

Gustavo continúa. Fluyen en su discurso, las palabras, las ideas. La resistencia del ser indígena. "Hay un racismo en nuestra cultura que pusieron los españoles, es un modo de ver de ellos, una religion de ellos, es casi como si fuéramos españoles en cuerpos de mexicanos, de indios, entonces, es un absurdo terrible. Y eso es lo que reinvidica el movimiento zapatista, el derecho de los pueblos originaros, del ser indígena, a vivir en paz, a gobernarse tal como ellos habían gobernado durante siglos."

Esta misma resistencia se pinta en un mural, como por ejemplo, el que quedó plasmado en la Facultad de Humanidades, en Rosario. Gustavo lo explica: "la niña que se cubre con el rostro, que es la que mas conocen aquí, se cubre con un libro, simbolizando que precisamente, en México y en muchos paises latinoamericanos, conocer cosas te lleva a hacer más critico. El sistema quiere que seas obediente, y eso no queremos. Cuando pintamos a la niña con el libro, decimos que es una manera de plantear la subversión a través del conocimiento."

Espacios públicos: ¿Para qué están pensados?

La pregunta se impone. "La sociedad necesita espacios verdes, y los espacios coloridos nos llenan de alegría, de esperanza. Si ves paredes con colores y con imágenes que te invitan a la reflexión, empiezas a generar cosas en tu mente."

Frente a los espacios grises, los muralistas proponen el color. Frente a la linealidad urbana, las imágenes en movimiento. Vida y arte. "Hemos presentado proyectos para resignificar las ciudades, pero los gobiernos nunca se interesan realmente porque no es su objetivo. El arte pasa a un segundo plano. Para nosotros el arte es colectivo y queremos tener los espacios necesarios para expresarlo. La pintura mural te permite esto, justamente, poder expresarte". Sin embargo, dice Pavon, nos quieren grises, nos quieren apagados, nos quieren obedientes.

Resistir con el pincel, con los murales, es una de las formas que el arte asume para provocar grietas, para intervenir las ciudades. Para hacer, en definitiva, que la vida sea más humana.



Publicado: julio 2011

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