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La cara de la corrupción

Jessica Martebo

Claro está que las personas en México, como en todos los demás lugares, piensan que la corrupción está mal, que es algo malo. Pero es más complicado que eso.

Es mi segundo día en la Ciudad de México. Sin embargo, la falta de sueño y el desfase horario de un vuelo largo e incómodo hacen que se sienta como el primer día. El día anterior andaba como un zombi antes de quedarme dormida a las seis de la tarde. Sin embargo, algo que sucede a menudo cuando uno está de viaje, es como si todas las personas tuvieran automáticamente una mente más abierta tan pronto como tocan tierra en otro país, así es como logré encontrarme con Yamen, Andrios y Sarah. ¡Con doce horas de necesario descanso en mi cuerpo estoy ya lista para la aventura! Mis amigos y yo iremos a Teotihuacán, las ruinas de una ciudad de la época azteca, situada algo alejada de las calles repletas de tráfico de la gran ciudad. Con nosotros en el automóvil viaja Daniel, amigo de Yam que es de Querétaro, ciudad que con medidas mexicanas es "pequeña" con sus dos millones de habitantes, y que está a unas pocas horas de distancia.

Para orientarnos en el atasco de tráfico, seguimos obedientemente el GPS y giramos a la izquierda en un gran cruce. Inmediatamente aparece un coche de policía detrás de nosotros, con las luces azules encendidas y un policía que nos hace señas. Rápidamente, llega un policía y toma una foto de la placa de registro. Primero todos estamos confundidos y nos preguntamos qué fue lo que hicimos mal hasta que Daniel se da cuenta de que no estaba permitido girar a la izquierda en ese cruce. Maldiciendo dice Daniel que, sin duda, tendremos que pagar, y deja el automóvil para hablar con el oficial de policía. Los demás quedamos tensos en el vehículo e intentamos interpretar la situación por medio de los gestos y expresiones faciales. Al policía se lo ve enojado. Al rato vuelve Daniel al coche y busca dinero, le paga al policía y seguimos el viaje.

Pagamos 200 pesos mexicanos. En realidad, la multa era de 5000, que es una suma enorme en relación con el sueldo promedio del país. Daniel nos dice que la policía comenzó a decir "Si paga 2500 pesos ahora, no necesitamos informar de esto". El policía ya había notado que la placa de registro era de Querétaro. Cómo funciona el proceso difiere entre los diferentes estados, pero si te multan en Ciudad de México, llevan el auto al ' corralón', ahí tenés que pagar la multa para recuperar el auto. El problema es que para poder pagar la multa tenés que presentar los documentos que demuestren que sos el propietario del vehículo. En nuestro caso, habría significado que Daniel hubiera tenido que regresar a Querétaro, arreglar todos los papeles, luego regresar a la Ciudad de México, pagar la multa y finalmente recoger el automóvil. Daniel mostró su billetera vacía a la policía, diciendo que no podía pagar 2500 pesos y la discusión entre ellos continuó. El policía nos miró a los que estábamos en el coche, visiblemente no mexicanos, y dijo "tus amigos son extranjeros, sin duda tienen dinero", Daniél le explicó que no éramos más que mochileros pobres y que 200 pesos era todo lo que podía pagar. El policía aceptó la oferta y nos dejó seguir viaje.

Me tomó sólo un día después de mi llegada para experimentar personalmente la tan hablada corrupción de México. Estoy en shock. Nunca me había sucedido nada parecido, ni a mí ni tampoco a ningún otro de los que conozco en Suecia.

Para complicar aún más la situación, quiero continuar mi historia un poco más. Daniel nos pregunta si esto sucede en nuestros países, si nosotros también podemos pagarles directamente a los funcionarios en su propio bolsillo. Yamen y Androis, que son originarios de Siria, dicen que para ellos, esto no es nada nuevo, no es raro que suceda en Siria también. Pero para mí y Sarah, que es de Alemania, ésta es una cosa cotidiana muy lejos de nuestra realidad. La reacción de Daniel me sorprende. Es casi como si se lamentase por nosotros que no podemos pagar una coima para evitar una multa alta. Pero luego empiezo a pensar. Está claro que él, como ciudadano regular, también ve los beneficios de este sistema. Acaba de evitar el pago de una multa de 5000 pesos y un duro viaje de ida y vuelta a Querétaro sin automóvil dando al policía 200 pesos.

Claro está que las personas en México, como en todos los demás lugares, piensan que la corrupción está mal, que es algo malo. Pero es más complicado que eso. Cuando el sistema es tan complicado, no es solo pagar una multa "correctamente", incluso si uno tiene el dinero para ello, será difícil hacer lo correcto. ¿Y por qué voy a querer pagar 5000 pesos cuando sé que es posible salir del problema con sólo 200 pesos y la corrupción seguirá floreciendo de todos modos?

Espero que mi historia pueda ayudar a proporcionar una idea de lo que significa vivir en un sistema corrompido por la corrupción. Porque no se trata solo de líderes políticos que explotan a su propia población y usan a los contribuyentes y otros fondos del gobierno para enriquecerse. Es más complicado que eso. La corrupción se filtra hasta el nivel de base y hace que toda la comunidad sea parte del problema. El policía también gana más de que se le paguen a él 200 pesos que si el estado recibe 5000. Además, el policía está consciente de que si Daniel fuera a pagar la multa va a encontrar a alguien que le ofrecerá pagar la mitad y así evitar un papeleo complicado. ¿Quién va a querer resolver la corrupción cuando cada una de las instancias, desde los líderes políticos, los funcionarios y hasta los ciudadanos comunes se benefician de ella?



Publicado: agosto 2018

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